Ousama Game: ¿Cómo desaprovechar una buena premisa?

Kinema Iudex
6 min readApr 26, 2021

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Para ponernos un poco en contexto, Ousama Game es una novela ligera escrita por Nobuaki Kanazawa en 2009, la cual sería posteriormente adaptada a formato manga por el mismo autor, con arte de Hitori Renda. El manga fue publicado en la revista EEverystar, de demografía seinen y en él se nos narra la historia de Nobuaki Kanazawa (sí, el mismo nombre que el autor del manga) y su salón de clases, los cuales son elegidos por un desconocido para participar en lo que se conocería como el juego del rey; “Ousama Game”, dependiendo de la traducción. Las reglas del juego son sencillas, una vez al día los estudiantes recibirán una orden del Ousama la cual debe ser cumplida antes de la medianoche o sino dicho estudiante será castigado, al inicio los jóvenes toman los mensajes como un juego de mal gusto pero acatan las ordenes pues estas resultan ser peticiones sencillas e incluso tontas, sin embargo, conforme el juego avanza las ordenes se vuelven menos inocentes y los estudiantes comienzan a desobedecer al juego, es en ese momento cuando se dan cuenta de que el Ousama Game no es una simple broma pesada, pues quienes no cumplen con las órdenes del rey comienzan a morir justo como se les indica. Esa sería la premisa, básicamente, de todo el manga, la cual se deja clara desde el primer capítulo, sin embargo a pesar de ser atrapante y original la historia es una total decepción.

A partir de este momento comienzan los spoilers (pero la verdad es que el veredicto final de la obra es negativo así que si no les molesta arruinarse un final que no disfrutarán, adelante).

Bueno, en resumidas cuentas, el error más grande de Ousama Game es, como ya leyeron en el título, que es una buena propuesta pero con un mal desarrollo y un pésimo final. La calidad del manga no hace más que decaer en cuanto se dejan en claro las bases de la historia y comienza su desarrollo, una vez que la introducción se termina se dejan de lado muchos factores que serían fundamentales para que la obra fuera buena pues, por poner un ejemplo, al inicio de la obra las órdenes eran cosas que se podían lograr fácilmente, sin importar los dilemas morales que estas conllevaran, se podría decir que no dejaba de ser un juego, sin embargo, conforme la trama avanza, las órdenes dejan su carácter de petición y se vuelven sentencias de muerte, no hay forma humanamente posible de lograrlas, en algunos casos porque las instrucciones no sólo son ambiguas sino que están escritas para hacer que los jugadores pierdan (como en el caso en el que se les pidió “no hacer nada innecesario”, pero que nunca se especificó que eso a lo que el Ousama llama innecesario era al simple hecho de llorar, lo que desata una masacre de casi la mitad de los estudiantes), la obra llega a cierto punto en el que ya no sabe cómo matar a todos los concursantes de forma rápida para poderle dar un final apresurado a la historia. Y hablando de los estudiantes, ese es otro de los grandes fallos del manga, la personalidad de muchos de sus personajes está mal fundamentada y en muchos casos llega a ser repetitiva o cae en clichés. Para esto, desglosaremos a los tres tipos de estudiantes que integran la historia. Primero tenemos a “Los buenos porque sí”: integrados y liderados, claro que sí, por nuestro querido protagonista, Nobuaki, quien también es el personaje más genérico de la obra. Después tenemos a su mejor amigo Naoya y su novia Chiemi, los cuales vienen en conjunto y, al no tener una personalidad propia, son lo que podríamos considerar “los amigos genéricos del protagonista”. La segunda categoría de personajes serían: “los desequilibrados mentales” que en este caso fungen como los semi-antagonistas de la historia y que al no tener motivos para ser “malos” el autor justifica su obrar con el simple instinto de supervivencia, o el simplemente ser una basura de personas. Hay varios personajes que cumplen este papel a lo largo de la trama pero al no ser nada relevantes sus nombres no lograron conservar un lugar en mi memoria. Finalmente llegamos a la última categoría y la menos interesante: “los vegetales”: básicamente son un grupo de personajes que no hacen nada en toda la historia, tienen un par de diálogos pero en sí no aportan nada en absoluto a la obra, sólo sirven para llenar el vació y una que otra vez para medio interactuar con los personajes principales, está de más decir que no hay nombres para citar aquí.

Sin embargo, y quiero hacer un par de menciones honoríficas, hay un pequeñísimo conjunto de personajes en la obra con los que sí se podía empatizar y que de verdad valían la pena. Daisuke y Nami, dos personajes secundarios que fueron estrellas fugaces de esperanza para la trama pero que, debido a su corta participación y sus trágicos destinos sólo lograron hacer más amena una minúscula parte de la historia.

Antes de continuar con el siguiente punto me parece importante dejar en claro que, a pesar que puse al protagonista y a su círculo de amigos como “los buenos porque sí”, y a pesar de que la serie nos quiere hacer pensar que en verdad lo son y que sólo se preocupan por el bienestar del grupo en general esto es falso, Nobuaki no le da la prioridad a salvar al grupo entero, todo lo que hace durante la historia lo hace para salvarse a sí mismo, a su mejor amigo y a su novia, y, si de casualidad podía ayudar a que los demás sobrevivieran pues ya era ganancia, pero para él los demás nunca fueron su prioridad.

Continuando con lo positivo de la obra, hay que destacar el arte de Hitori Renda, el dibujo del manga es en general bueno, decente, no hay quejas; no me atrevería a catalogarlo como algo increíble pero la verdad es que cumple su función y transmite las emociones de los personajes, quizá no es muy ambicioso y en ocasiones se vuelve monótono pero jamás llega al punto de cansar la vista o de perder su nivel de detalle. Podríamos llegar a considerar a este apartado como el más balanceado de la obra.

Ahora sí, para ir cerrando tenemos que hablar de lo que terminó por destruir mis esperanzas sobre el manga, el villano y el final. Vayamos por partes, para empezar: el villano, pues terminó siendo lo que me temía, la identidad del Ousama fue un guionazo descarado. Resulta y resalta que al final el villano nunca fue nadie, o por lo menos no una persona en concreto. Según lo que recuerdo, pues no sólo se explica de forma muy acelerada, sino que también no se explica bien como llegaron a esa conclusión, el rey en realidad era un virus que de alguna manera mutó y se convirtió en un virus informático, éste, de algún modo rebuscado y mal justificado terminó entrando a los celulares de la clase y es así como, con base a “sugestiones” (una clase de hipnosis mal explicada), funciona el modus operandi del juego. En el final de la obra se elimina completa y absolutamente la idea de que el Ousama fuera un personaje con trasfondo, motivaciones y justificación. En el cierre de la obra todos murieron, dejando con vida únicamente a Nobuaki, haciendo así inútiles todos los esfuerzos por sobrevivir, los sacrificios y en general el hecho de haber seguido la historia por 32 capítulos.

En conclusión, Ousama Game no es del todo un mal manga, disfruté el leerlo y considero que tiene buenos momentos, pero como ya he insistido, no importa que tan buena es una premisa, si el desarrollo no está bien hecho, el argumento se desmorona. Ousama Game es el ejemplo perfecto de como desaprovechar una gran idea y el porque es importante justificar las acciones de los personajes, la importancia de tomarse el tiempo de desarrollar una trama, de darle a cada personaje una personalidad individual y sobre todo de respetar la premisa hasta el final, no inventando giros de trama que no tienen sentido. No diría que recomiendo leer Ousama Game pero tampoco lo catalogaría como una basura total. Léase bajo su propio riesgo y estese consiente de lo que ya se dejó en claro en este texto.

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