El Nombre de la Rosa

Kinema Iudex
4 min readDec 3, 2018

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Jean-Jacques Annaud es un director, guionista y productor francés mejor conocido por haber dirigido El nombre de la rosa (1986), El amante (1992), Siete años en el Tibet (1997) y Enemigo al acecho (2001), entre otras.

El nombre de la rosa, es el cuarto filme de Jean-Jacques y está basado en la novela homónima de Umberto Eco, la obra se ubica en el siglo XIV, el fray William von Baskerville, un monje franciscano y antiguo inquisidor resignado, que junto a su novicio Adso, visitan una abadía benedictina al norte de Italia. A su llegada descubren que un misterio acecha el monasterio y que deberán descubrir qué o quién está causando la muerte de los monjes uno por uno.

La biblioteca

En esa época la literatura era una de las formas de expresión más importantes, no solo artísticamente sino también para la religión, en los libros se escondían los grandes secretos que guardaban los monjes y que protegían para que no pudiesen llegar a manos de los fieles creyentes de la Iglesia pues tal conocimiento podría poner en duda lo que el clero predicaba.

La mujer

Como en muchos periodos de la historia, en el siglo XIV, la mujer, y sobre todo dentro de una congregación de puros hombres “castos”, no tenía ni una pizca de dignidad a sus ojos, la consideraban la fuente del pecado y la causante de las perversiones del hombre. En la película se acusa a una campesina de bruja sin siquiera dejarla declarar o defenderse y se le condena a la hoguera cuando lo único que buscaba era comida para su pueblo. El único que se preocupó por el bienestar y la seguridad de la muchacha fue el más joven de los monjes.

El demonio

La forma en la que el “el demonio” es utilizado en la película para explicar sucesos si una causa evidente es un problema con el que carga la religión hasta nuestros días, tememos a todo lo que no podemos entender y respetamos con gran benevolencia todo lo que no podemos explicar. De tal forma los monjes que ya sabían que es lo que en verdad estaba ocurriendo en la abadía se protegían y le adjudicaban los sucesos al demonio.

La homosexualidad

Como en todos los periodos de la historia, la homosexualidad ha estado siempre presente, aunque no siempre ha sido visto de la misma manera, durante los sucesos de la película, se llega a saber de unos monjes que mantenían una relación homosexual, y aunque en la película no se profundice mucho en esto, en la vida real habría sido altamente penado en la inquisición, a pesar de esto la homosexualidad, irónicamente, siempre ha estado muy presente dentro de las congregaciones religiosas, pero al no poder contradecir “La Palabra de Dios” se ha tenido que censurar, ocultar y castigar este tipo de relaciones.

El clero regular y secular

Es bien sabido la gran diferencia que siempre ha existido entre el clero regular y el secular pero en esta película te lo dejan realmente claro, durante la primera mitad de la película nos encontramos con el clero regular; un monje franciscano y su novicio, en una abadía llena de monjes pertenecientes a la orden de los benedictinos, a pesar de los secretos se caracterizaban por su pobreza y sencillez, por otro lado ya en la segunda mitad de la película, cuando llegan los miembros del clero secular, se nota a simple vista la gran diferencia que existe entre ambos cleros, tan solo en la vestimenta parecería que pertenecieran a dos estilos de vida totalmente distintos, los del clero regular parecerían campesinos al lado de los seculares que son tratados casi como si fueran miembros de la realeza o incluso mejor.

El conocimiento

En la película, al igual que en muchos casos de la vida real, el conocimiento es poder, libertad, e iluminación. En la cinta un monje dice “El conocimiento es para conservarse, no para compartirse” pues el conocimiento no era algo que les conviniese esparcir a toda la gente, estos trataban de controlar lo que las personas podían leer para su conveniencia y para aumentar de forma ciega su fe y con esto su obediencia y ofrendas.

En conclusión El nombre de la rosa es una película excelente para ubicarnos en la época medieval, gracias a su casi perfecta ambientación y sus increíbles actuaciones nos hace sentir como si en verdad estuviéramos en una abadía benedictina de los años 1500.

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